Saltar charcos de agua, reír sin motivo mientras caminas debajo de la lluvia, sin darte cuenta de la gente, pues no te importa quién esté mirando. Todo te trae recuerdos, las calles, la gente, el cielo, el supermercado que hace esquina en su calle y su locura, la que me envolvía cada mañana, esas mañanas en que despertaba y tú estabas a mi lado, dándome los buenos días con un dulce y tierno beso. Besos y caricias, abrazos hasta por la mañana, luego nos despedíamos y volvía a pensarte, a extrañarte. Soñaba con volverte a ver o en leer un mensaje tuyo. Ahora que todo ha cambiado de color y que hemos perdido el contacto, ahora me pregunto qué signifiqué para ti y en tu vida, si te diste cuenta que dejé de abrazarte de lejos para que me abrazaras tú. Que quería demostrarle a todo el mundo que estaba equivocado, quería que vieran que me querías, aunque fuera un poquito, que vieran que estabas pendiente de mi. Parece que la lluvia ha cesado, sigo sin tener noticias de ti, tan solo sé que a ratos lees lo que escribo y sabes lo que escucho, y solo a ratos me imagino que buscas mi nombre y tengo la sensación que me escribes... Pero algo sucede y no le das a enviar. Imagino que estarás ocupado, intento animarme, secándome las últimas lágrimas que caen sobre el papel. Mi deseo no se ha cumplido, ha pasado más de una semana y no hay ningún mensaje que lleve tu nombre.
M.

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