lunes, 26 de noviembre de 2012

Te siento mientras observo cómo ha cambiado todo...

Es tan grande el dolor que siento, el pecho me da punzadas... Sé que solo necesito tiempo, tiempo para poder recuperarme, tiempo para que los recuerdos no me entristezcan y para olvidar.

Siempre que algo acaba, pensamos en el día que pensábamos que habíamos encontrado lo que nos faltaba, y tal vez solo era un momento que teníamos que vivir, lleno de emociones, risas, sentimientos y así, guardar una experiencia más al armario de la vida.
Hoy solo me vienen momentos que pasamos juntos, aquellos primeros días que empezaste a formar parte no solo de mi vida, sino también de mi misma. Lo recuerdo como si fuera ayer. El tiempo voló delante de nuestras narices, sí con las que nos gustaba dar besos de esquimales, koalas...
Pensamos que podría funcionar, pues si no lo intentas, si no te arriesgas, no puedes saber qué puede pasar.

Hace tiempo que no sé de ti y no es que me hayas dejado de importar, sino porque te he dejado de hablar con la esperanza de que algún día empezaras tú la conversación, pero fui una tonta, ese día ni ha llegado ni va a llegar. No te he dejado de querer, hasta he rechazado mil corazones por si te veía llegar de nuevo, pero otra vez he fracasado. Ya no existen tus buenos días, tus historias de la oficina, tus anécdotas, tus pensamientos, tus tristezas, tu día a día me lo has alejado y tú me has ido alejando de ti. Yo sé que no soy perfecta, es más, ni quiero serlo, yo tan solo me atreví a ser alguien especial en tu vida, ese alguien que te hiciera sonreír, ese alguien en el que pudieras confiar aun cuando ni me conocieras del todo, una mano que te ayudaría siempre y un corazón que te amaría en lo bueno y en lo malo, y una persona que te querría tal y como eres, sin intención de cambiarte, solo con intención de hacerte feliz.

Quizá no estés de acuerdo conmigo, ya que cada persona es distinta y tiene diferentes visiones de las cosas, pero yo nunca me he alejado tanto de alguien con el que estaba saliendo, procuro cuidarle y saber de él cada día, no quería agobiarte, solo quería que dedicaras parte de tu tiempo para mi, ni que fueran 5 segundos, que para mi ya son suficientes. Tengo tanto que decirte, pero sé que cuando te vea (si es que te veo algún día) las palabras saldrán convertidas en sollozos, y que mi voz tartamudeará de tal modo que mi pecho me duela más, y que mi corazón quiera salirse para que lo reconozcas. Que tus brazos me aguarden fuerte, que no permitas que me vaya, que si lo haces, dejaré de existir de tu vida, y lentamente me consumiré entre las gotas de la lluvia. Dame una señal para saber que no te has olvidado de nada. Para saber que por un pequeño instante, todavía piensas en mi.


M.

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